La mayoría llega al quirófano sin saber qué de su cuerpo pesa en esa cirugía, qué está fuera de su alcance y qué todavía se puede trabajar con el tiempo que le queda.
Esto no te va a dar un número de destino. Te va a mostrar tus tres rocas: los frentes que más pesan en tu caso, cuáles son fijos y cuáles se mueven, y cuánto tiempo real tienes por delante.
El cálculo usa escalas publicadas y validadas en la literatura médica —Caprini para coágulos, RCRI para el corazón, STOP-BANG para la apnea del sueño y el índice de fragilidad mFI-5—, en una versión corta de doce preguntas. Por ser corta puede quedarse por debajo de tu riesgo real, nunca por encima.
El tipo de cirugía es, por sí solo, uno de los factores que más pesa en las escalas de riesgo. No es un detalle administrativo.
La edad entra en cuatro de las escalas que se usan aquí. Es un dato fijo, y por eso mismo conviene saber exactamente cuánto pesa.
Escribe una edad entre 16 y 110.
No es por estética. El índice de masa corporal entra en la escala de coágulos y en la de apnea del sueño, que son dos de tus tres rocas.
Necesito los dos datos para calcular tus escalas.
Lo pregunto por una razón concreta: es uno de los ocho ítems de la escala STOP-BANG de apnea del sueño y cambia el cálculo del riesgo respiratorio.
El tabaco es uno de los factores modificables con más recorrido antes de una cirugía, y de los pocos donde el calendario manda de verdad.
Marca todas las que apliquen. Si no tienes ninguna, sigue sin marcar nada: eso también es información.
Esta sola pregunta puede mover tu escala de coágulos más que ninguna otra: un antecedente propio o familiar suma tres puntos cada uno, y a partir de cinco la conducta cambia.
La apnea del sueño sin diagnosticar es uno de los hallazgos más frecuentes en la evaluación previa a una cirugía, y cambia el manejo de la anestesia. Marca lo que aplique.
Esta pregunta tan simple es una de las mejores señales de reserva funcional que existe, y se usa en la evaluación previa a una cirugía en todo el mundo. Responde por lo que puedes hacer hoy, no por lo que hacías antes.
El músculo es la reserva con la que un cuerpo atraviesa una cirugía y se recupera después. Y es, de todos los frentes del tablero, el que más responde al trabajo dirigido.
Los dos frentes donde más rápido se ve el cambio, y los dos que más se descuidan en las semanas previas, que es justo cuando más rinden.
Esta es la única pregunta que no es clínica, y es la que más cambia lo que puedes hacer con todo lo anterior. El tiempo no se recupera.
Lo vas a ver completo en la pantalla siguiente, con correo o sin él. Te pido el correo por una sola razón: para enviarte el informe extendido, con lo que a tu perfil le conviene revisar antes de la consulta.
Si prefieres no dejar el correo, toca igual el botón: el tablero se muestra completo.
Este tablero es material educativo. No constituye una consulta médica, no abre una relación clínica y no reemplaza la evaluación de tu equipo tratante.
Calculando tu escala de coágulos (Caprini)…
Calculando tu riesgo cardiaco (RCRI)…
Calculando tu riesgo de apnea del sueño (STOP-BANG)…
Calculando tu índice de reserva funcional…
Armando tu tablero…
No hay un número global y no lo va a haber: un promedio esconde justo lo que importa. Estos son los tres frentes, cada uno con su propio peso en tu caso.
La diferencia entre las dos columnas es todo lo que hay que saber. La de la izquierda es tu punto de partida y no se negocia. La de la derecha es donde vive el trabajo.
Describir qué es modificable no es prometer un resultado. Lo que la literatura describe es que estos frentes responden al trabajo dirigido; lo que pase en tu cirugía depende de muchas cosas más, y varias no están en manos de nadie.
Este tablero usa doce preguntas. La calculadora completa —el índice de riesgo funcional— usa más de setenta y calcula cada desenlace por separado, con las mismas escalas validadas. Es pública y gratuita.
Abrir la calculadora completa →
Esto es educación en salud, no un diagnóstico médico ni una atención clínica.
No autoriza ni desaconseja ninguna cirugía, no indica ni suspende medicamentos,
y no reemplaza a tu cirujano ni a tu anestesiólogo.
Llévale este tablero a tu equipo médico: para eso está hecho.